A
lo largo del Renacimiento, la arquitectura sufrió un cambio significativo que
nació del encuentro entre la reconquista del conocimiento del arte griego
tardío con nuevas formas a la vez que surgían para considerar el espacio.
Desarrollos inspiradores que contribuyeron al cambio junto con la aplicación
práctica que hizo Palladio tambien surgieron del recuerdo del edilicio griego.
Palladio solidificó este cambio al adaptar el espíritu del renacimiento a
cuestiones arquitectónicas particulares.
Analizada
la relación que conecta tales afirmaciones, queda demostrado que la
arquitectura del Renacimiento es capaz no solo de revivir conocimientos del
pasado, sino que además perfeccionó los conocimientos desarrollando soluciones
innovadoras que determinaron un
Con
respecto al primero, la importancia de Bramante radica en que se percató que
los trazos realizados sobre construcciones del pasado así como la geometría son
componentes útiles para la creación de espacios jamás vistos.
A
base del estudio que hizo del patrimonio romano y la mamadera que realizó sobre
óleos renacentistas, pudiese plantear construcciones que integrasen perspectiva
y profundidad como parte del esqueleto del objeto. A base del avance que hizo
tanto por la catedral milanense como por la construcción que plantó sobre un
templo renacentista inexistentes hasta la fecha del estudio que hizo para la
cúpula del templo del Santo Pedro, puede constar que la visión que tenía para
la construcción se basaba tanto en la parte renacentista del objeto que se
planteara construir cuanto en la modernidad que pretendiera incorporarla al
objeto para la construcción que plantara.
Con
respecto a la segunda parte del argumento del autor sobre Palladio es que este
desarrolló la arquitectura renacentista a un nivel donde ya estaba establecida
la arquitectura renacentista pero había lugar para la innovación.
Lo
que consolidó su protagonismo en Italia es que tenía la solución para problemas
estructurales sin sacrificar la estética del renacimiento; así es que con el
Palacio de la Región tenía la difícil tarea de restituir la fachada ya
condicionada para adaptarse a la preexistente; si bien la fachada resultó un
tanto irregular para la estéticas renacentistas que él persiguió. Años después
tuvo que enfrentar un problema igualmente difícil pero tendente al cambio; así
es que decidió que la fachada sería la suma de arcos; había así entrado un modo
completamente nuovo nella costruzione.
A
partir de lo expuesto anteriormente, ambas afirmaciones pueden relacionarse con
la tesis inicial. Tanto Bramante como Palladio contribuyeron de manera decisiva
a la consolidación del Renacimiento en la arquitectura, aunque cada uno lo hizo
de forma distinta. Bramante preparó el terreno al reinterpretar modelos
antiguos y aplicar principios geométricos para crear formas innovadoras.
Palladio, por su parte, desarrolló esas bases proponiendo soluciones racionales
y flexibles a problemas arquitectónicos concretos, ampliando el alcance de los
principios renacentistas.
De
este modo, al actuar de manera complementaria, sus contribuciones demuestran
que la afirmación es verdadera: la arquitectura renacentista surge del diálogo
entre tradición y descubrimiento, y alcanzó su máximo esplendor gracias a la
capacidad de sus arquitectos para transformar el conocimiento heredado en
nuevas formas de construcción.
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